El fenómeno #planneraddict ¿Se aprovecha realmente el tiempo?

Ya es un hecho: el fenómeno #planneraddict se ha extendido como nunca. Está presente en blogs, está en youtube, está en instagram y en pinterest: cada vez hay más cuentas dedicadas a exponer fotografías preciosas de agendas abarrotadas de pegatinas y anotaciones con una letra impecable. No son pocos los diseñadores que han sacado su propia agenda, y son el regalo estrella de navidad. Y para los que se deciden por el formato Bullet Journal, poseer una libreta Leuchtturm y un pack de rotuladores tombow es ya un básico.

Ha sido tal el boom de los planificadores, que hasta ha originado un movimiento opuesto: aquellos que critican que la agenda debe ser únicamente una herramienta al uso, y que la estética no importa nada, aparte de que nos hace “perder el tiempo” al dedicarlo activamente a la agenda en vez de a las tareas que programamos.  El debate aún está candente en muchos grupos de facebook y foros sobre esta materia. Y aquí vengo a exponeros mi visión sobre este eterno debate.

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8 cosas para regalar a tus amigos por correspondencia.

Como muchos sabéis, intercambio cartas con personas de todo el mundo. Lo considero un hobby muy estimulante, ya que no sólo escribo a mano (algo cada vez menos frecuente en esta era tecnológica), sino que tengo la oportunidad de practicar idiomas, conocer gente nueva… además, abrir el buzón cada día para comprobar el correo nunca me ha hecho tanta ilusión.

Es frecuente compartir pequeños detalles que quepan en el sobre, yo he recibido toda clase de objetos curiosos, que provienen de lugares tan dispares como Suecia o Banglesh. A mí siempre me gusta añadir algún pequeño regalo con mis cartas. ¿Quieres ver qué cosas son las que más envío?

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5 rutinas productivas para la pausa del café

5 rutinas productivas para la pausa del café

Como mi horario estaba tan fragmentado, para mí no era necesario hacer pausas a lo largo de mi jornada laboral. Solía pasar una o dos horas en la Academia, luego una hora de clase en casa de un alumno; tras comer, dos clases más en casas diferentes… Ese tiempo que paso entre trabajo y trabajo era suficiente para despejarme y concentrarme en la siguiente tarea, aunque tengo mis propias técnicas para ello. (Que ya os contaré en otra ocasión)
Hoy en día, sin embargo, invierto casi todas las mañanas en la academia, en jornadas mínimas de cuatro horas. Puse a mis jefes como condición un intervalo de 15 minutos de descanso cada dos horas de clase. Y aceptaron. Así que intento sacarle el máximo partido cada día a ese cuarto de hora.

Este post está dedicado a aquellas personas que pasan mucho tiempo sentados ante el escritorio o el ordenador. Esas personas que, como yo en su día, necesitan un descanso pero se sienten culpables por no “estar haciendo nada” en ese momento. Va por ustedes.

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