El fenómeno #planneraddict ¿Se aprovecha realmente el tiempo?

Ya es un hecho: el fenómeno #planneraddict se ha extendido como nunca. Está presente en blogs, está en youtube, está en instagram y en pinterest: cada vez hay más cuentas dedicadas a exponer fotografías preciosas de agendas abarrotadas de pegatinas y anotaciones con una letra impecable. No son pocos los diseñadores que han sacado su propia agenda, y son el regalo estrella de navidad. Y para los que se deciden por el formato Bullet Journal, poseer una libreta Leuchtturm y un pack de rotuladores tombow es ya un básico.

Ha sido tal el boom de los planificadores, que hasta ha originado un movimiento opuesto: aquellos que critican que la agenda debe ser únicamente una herramienta al uso, y que la estética no importa nada, aparte de que nos hace “perder el tiempo” al dedicarlo activamente a la agenda en vez de a las tareas que programamos.  El debate aún está candente en muchos grupos de facebook y foros sobre esta materia. Y aquí vengo a exponeros mi visión sobre este eterno debate.

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No es ningún secreto que me fascinan tanto los planificadores como los artículos de papelería. Desde que estudio en el colegio y el instituto, mi agenda, como la de tantas otras amantes del papel, estaba decorada con toda clase de elementos ya no sólo por mí, sino por compañeras de clase. Se usaban las pegatinas que aparecían en los paquetes de patatas y bollería industrial, y los bolígrafos de gel con purpurina y olores eran un tesoro preciado que comprábamos al salir de nuestras actividades extraescolares.

El periodo más sobrio quizá fue mi época universitaria, en el que me limitaba a registrar con mi inseparable bolígrafo de gel negro las fechas de los exámenes y entregas de trabajo.

En la actualidad, el método Bullet Journal es el que mejor se adapta a mis necesidades por el mero hecho de que detesto desaprovechar páginas y páginas de semanas inactivas. Aparte de la versatilidad que me ofrece (En una agenda tradicional no puedo llevar al día aspecto que recojo en diferentes colecciones, como la gestión de la reforma de mi casa y la inminente mudanza; así como un apoyo para de mi trabajo)

Todo esto viene a colación de que, de alguna manera, he estado en ambos “bandos”: el que defiende la sobriedad y el uso específico de la agenda, y el que disfruta colmando las páginas de toda clase de decoración, “perdiendo el tiempo” durante ese proceso:

Lo cierto es que, ahora mismo disfruto muchísimo mientras trabajo activamente en crear una página útil y bonita para mi agenda, que luego comparto en instagram. A pesar de haber usado otras libretas para ello, en la actualidad uso una leuchtturm1917.  Además, descargo e imprimo con frecuencia pegatinas de otras diseñadoras, aparte de diseñar las mías propias. Para mí hay algo de terapéutico en la creación de algo estéticamente bello. No lo hago por la necesidad de reconocimiento, en absoluto.

Yo solía usar un diario artístico de mix media, en el que me recreaba mezclando toda clase de técnicas. Desde que uso el Bullet Journal, el uso que le doy a éste diario se ha reducido con el tiempo y hoy en día apenas lo uso. Y es que en cierta manera, en vez de invertir tiempo en ello, se lo dedico a mi planificador, mezclo toda clase de técnicas diferentes también en él.
También es comparable con la gente que compra libros para colorear de mandalas o de dibujos llenos de detalle.  ¿Acaso ellos también están perdiendo el tiempo?

 

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