Como mi horario estaba tan fragmentado, para mí no era necesario hacer pausas a lo largo de mi jornada laboral. Solía pasar una o dos horas en la Academia, luego una hora de clase en casa de un alumno; tras comer, dos clases más en casas diferentes… Ese tiempo que paso entre trabajo y trabajo era suficiente para despejarme y concentrarme en la siguiente tarea, aunque tengo mis propias técnicas para ello. (Que ya os contaré en otra ocasión)
Hoy en día, sin embargo, invierto casi todas las mañanas en la academia, en jornadas mínimas de cuatro horas. Puse a mis jefes como condición un intervalo de 15 minutos de descanso cada dos horas de clase. Y aceptaron. Así que intento sacarle el máximo partido cada día a ese cuarto de hora.

Este post está dedicado a aquellas personas que pasan mucho tiempo sentados ante el escritorio o el ordenador. Esas personas que, como yo en su día, necesitan un descanso pero se sienten culpables por no “estar haciendo nada” en ese momento. Va por ustedes.

5 rutinas productivas para la pausa del café.png

1.- Ordena tu espacio de trabajo

Quita de la vista lo que ya no vayas a usar. Si has terminado una tarea, archiva o guarda todo lo relacionado con ella. Te está quitando espacio para continuar con tu trabajo o estudio, y lo único que puede pasar es que se pierdan o se manchen accidentalmente. Dispón también todo lo que vayas a necesitar a la vuelta de ese café, como los apuntes del nuevo tema, los informes que tienes que revisar o los exámenes por corregir.

2.- Despéjate

No es buena idea que sigas frente a tu escritorio. Por muy tentador que sea dedicar tu pausa a leer blogs o revisar tus redes sociales, tu vista necesita descansar. Levántate y camina un poco. Ve a la cocina (o la cafetería) y toma algo que mantenga tu cuerpo hidratado y funcional. La pausa del café no se llama así por nada, ¿no? Mis favoritos son el zumo de naranja y el té verde, que llevo en un termo al trabajo.
También es muy buena idea recibir luz solar directa. Sal unos minutos fuera, o ponte cerca de una ventana. Aprovecha para estirar las piernas. A mí me gustaba sentarme en un banco fuera de la academia, cerrar los ojos y dejar la mente en blanco. Se llama meditar, y tu cerebro lo va a agradecer mucho.
Un lápiz y un papel pueden ayudarte a liberar tensiones. Garabatea una hoja, intenta hacer dibujos o iconos simples. No hace falta que quede perfecto, simplemente
Y te preguntarás ¿Qué tiene eso de productivo? ¡Si no estoy haciendo nada! Y en cierto sentido, tienes razón. Pero piensa que estar hidratado hará que te canses menos,  y que salir un de tu ambiente de trabajo durante un rato va a ayudarte a volver con las pilas cargadas.

3.- Prueba una nueva herramienta

Hay miles de aplicaciones que te pueden hacer la vida más sencilla. Una vez que hayas descansado un poco la vista, puedes buscar algunas para convertir tu smartphone en algo más funcional. Investiga un poco en App Store,  Google Play o MarketPlace (Según tu sistema operativo). Como algunos de mis alumnos están en proceso de alfabetización, tengo en la tablet algunas aplicaciones relacionadas con la escritura de primeras letras. Sin embargo, si trabajas en una oficina, algunas de estas ideas a lo mejor te son útiles.

  • Aplicaciones de dictado te ahorrarán mucho tiempo tecleando, transcribirán todo lo que le digas.
  • Hay otras que sirven para inhibir el ruido ambiental, reproducen música relajante y/o favorecen a la concentración.
  • Si trabajas con clientes o compañeros internacionales, un reloj extra con la hora de ese país puede ayudarte a saber cuál es la hora más apropiada para enviar correos o intentar cualquier otra vía de contacto.

Estas son algunas de las que se me ocurren. Por supuesto, no todo tiene que ser digital. Hay otras herramientas analógicas que funcionan igual de bien, como los post-it, o nuestro ya conocido Bullet Journal. Es importante tener a mano siempre un espacio donde apuntar ideas, sea de forma digital o en papel.

4.- Socializa con el entorno

Es buena idea confraternizar con tus compañeros de trabajo. En mi caso, hablo con esos alumnos rezagados y les pregunto cómo se encuentran en clase (Si están cómodos, si el nivel es adecuado para ellos, si les ha gustado alguna actividad en particular, si hay algo que no les gusta…) Eso tiene un gran impacto si eres docente: le demuestras a tu alumnado que te preocupas por ellos y fomentas la empatía entre ambos. También me gusta finalizar la sesión en la academia, antes de irme a casa, con un breve reporte a mis jefes. He aprendido mucho de ajedrez haciendo eso, y también aprendo un poco acerca del funcionamiento de una academia por dentro.

Si trabajas en una oficina, ya conocerás a tus compañeros. Pregúntales por su fin de semana, por sus inquietudes o comparte algo de trabajo en lo que estés atascado. Una nueva visión de tu problema, desde fuera, puede resultar refrescante y quizá sea algo en lo que no te habías percatado. O puede que descubras una nueva receta de arroz. Nunca se sabe.

5.- Prioriza

Ya estamos terminando nuestro descanso. Casi hemos acabado el café. Es el momento de visualizar qué es lo que debemos hacer cuando volvamos a sentarnos a trabajar. Y como una imagen vale más que mil palabras…

esquema de prioridades.png

Así, nos sentaremos con las ideas claras y nos será mucho más fácil saber por dónde empezar. Otro criterio es ordenar las tareas por el tiempo que ye lleven realizarlas: si te va a ocupar menos de tres minutos, hazlas antes. A mí, personalmente, ese sistema no me gusta, porque prefiero la calidad a la cantidad. Y para ayudarme uso, cómo no, una página específica de mi Bullet Journal dedicado al trabajo.

Esto ha sido todo

Por supuesto, la idea no es llevar estos cinco pasos como una rutina. Eso sí, procura, en la medida de lo que puedas, cumplir siempre el paso uno y combinarlo, con alguno de los otros. No todos los días estás de humor para hablar con tus compañeros, o no se te ocurre qué herramienta probar ( o mucho más importante: no tienes la necesidad de probar ninguna). Hay otras muchas formas, pero estas cinco son las que pongo en práctica con mayor frecuencia.

¿Y a tí? ¿Qué cosas haces durante la pausa del café? ¿Piensas que te ayuda a aumentar la productividad?

 

 

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